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RESEÑAS: Año 2008

 

VERSUS X
“Primordial Ocean” (2008)

JOSÉ LUIS FERNÁNDEZ LEDESMA
“Híbridos”
(2007)
ONSÉGEN ENSEMBLE
“HottoizzoH”
(2007)
GUAPO
“Elixirs”  (2008)
SAENA
“Saena”  (2008)
 
MANUEL MIRANDA
“Brujos Voladores” (2008)
OBLIVION SUN
“Oblivion Sun” (2007)
 

RESEÑAS: Año 2008

  VERSUS X
“Primordial Ocean” (2008)
Musea
Temas: The Pulse of Earth / From a Distance / Essentially Human / Fingerprints / Into the Vast Unknown
La banda alemana Versus X comenzó su sendero musical creando un sinfonismo de tendencia neo e impregnado con ciertas sonoridades de inspiración prog-metal. A diferencia de otras bandas de raíz neo, sus referentes principales no eran Genesis o Camel, sino VdGG, ELP y una versión “Light” de King Crimson: esto los colocaba en parentesco con Discipline o Scythe, en vez de Arena o Citizen Cain. Desde entonces el grupo ha ido madurando una tendencia más abiertamente retro dentro del rock sinfónico, y este disco “Primordial Ocean” es el manifiesto definitivo de esta dirección estilística. Versus X ahora está ligado al nuevo Kaipa, Fruitcake, High Wheel, y por qué no, The Tangent – de hecho, el registro vocal del guitarrista Arne Schäfer me suena a una mezcla de Frank Bornemann y Andy Tillison. El grupo se siente a gusto componiendo y arreglando piezas de largo aliento: son cuatro los que se incluyen en el repertorio de “Primordial Ocean”: los teclados ocupan el rol más relevante en la instrumentación, pero es la guitarra la que suele estar a cargo de dirigir los desarrollos melódicos de cada motivo. ‘The Pulse of Earth’ da inicio al disco con un tono ceremonioso marcado por el órgano y el mellotron. Los pasajes se van sucediendo de manera fluida, siendo así que los momentos donde aumenta la intensidad no se genera un contraste dramático, sino más bien una acentuación bien controlada sobre un compases recurrentemente lentos. Entre los minutos 8 y 15 encontramos el momento magnífico de esta pieza, creando atmósferas melancólicas poderosas donde los retazos de sintetizador, cortinas de mellotron y fraseos de guitarra crean una magia sonora típicamente sinfónica con matices casi cósmicos. ‘From a Distance’ es un breve solo de piano que no llega a los 2 minutos de duración: su tenor meditabundo es un adecuado preludio al impetuoso motivo introductorio de ‘Essentially Human’. Esta suite despliega acentos más extrovertidos que la primera, e incluso incorpora trucos compositivos más sofisticados (algún que otro guiño a Gentle Giant o VdGG en algunas bien orquestadas amalgamas instrumentales). El emotivo clímax de esta suite llena totalmente la atmósfera creada en torno al oyente. ‘Fingerprints’ comienza con una vibración etérea iniciada por cósmicas capas de sintetizador y continuada por el piano. Poco después del tercer minuto es que se afianza el ensamble en bloque para desarrollar una serie de pasajes con variados matices y niveles de intensidad. La segunda mitad se centra en un pasaje muy entusiasta y llamativo, asentado sobre un razonablemente complejo esquema rítmico: los últimos minutos están ocupados por una sección reflexiva y lánguida. La suite más larga del disco (dura casi 23 ¾ minutos) es la que cierra el álbum: “Into the Vast Unknown” sigue la senda de ambiciones épicas seguida por las dos suites precedentes, contando con más espacios para los pasajes instrumentales. De hecho, el bajista Thomas Keller logra lucirse especialmente en ciertos momentos. En esto de la complejidad él no está solo, pues la parafernalia controlada que se desarrolla entre los minutos 10 y 13 es toda una delicia. En realidad, los temas 3 – 5 se pueden apreciar como un constante cenit del álbum. En fin, Versus X ha logrado con este disco “Primordial Ocean” plasmar su madurez estilística en el terreno del progresivo “conservador” que siempre había estado tanteando.
  GUAPO
“Elixirs” (2008)
Neurot
Temas: Jeweled Turtle / Arthur, Elsie and France / Twisted Stems: The Heliotrope / Twisted Stems: The Selenotrope / The Planks / King Lindorm
“Elixirs”, el disco que nos ofrece Guapo en ese año 2008, nos muestra a una banda decidida a explorar atmósferas patentemente sutiles y engañosamente relajadas: lo que en su previo trabajo de larga duración “Black Oni” era un elemento anunciado ahora se concretiza en un esquema de trabajo recurrente. No es que Guapo haya decidido dejar su sendero musical de exploración de tensiones sonoras en la línea zheul, sino que ha decidido asimilar con mayor fruición la influencia del post-rock y empaparse más intensamente con sonoridades exóticas de inspiración arábiga o norteafricana. El grupo no ha reducido su nivel de fuerza expresiva, y de hecho ha añadido a un guitarrista permanente en sus filas (Kavus Tobari). Guapo se muestra decidido a replantear su peculiar manera de manifestar neurosis, energía y oscuridad con un enfoque menos explosivo: en este doble juego de aferrarse a su esencia y replantearla se gesta el excelente repertorio contenido en este soberbio elixir progresivo solamente apto para paladares sensibles a lo perturbador y tormentoso. ‘Jeweled Turtle’ da inicio al disco con una densidad patente y una tensión latente bien conjugadas sobre una latente cadencia ritualizada a cargo de la batería: los sonidos de violín y viola (creados por la invitada Sara Hubrich) enarbolan retazos muy prominentes, a contrapelo con su posición de meros instrumentos invitados. A partir del séptimo minuto y medio irrumpe un interludio moderadamente caótico para que el tema vire hacia un motivo distinto, más exótico, aunque retomando el aura misteriosamente lánguida y el flujo percusivo sobre los que se había estructurado el primer motivo. ‘Arthur, Elsie and France’ tiene un empuje más explícitamente vital, enmarcado en una cadencia jazz-rock para el despliegue de sonoridades (a veces orgánicamente complejas, otras veces cacofónicas) evidentemente emparentadas con las escuelas zheul (Magma) y RIO (Present). Noto en las labores de teclados y bajo un nexo indudable con la apuesta musical contenida en discos anteriores de Guapo, pero definitivamente el versátil desempeño de Dave Smith en la responsabilidad rítmica expresa una necesidad de dosificar el ejercicio de polenta rockera. La emergencia de algunos pasajes ácidos y de un par de momentos solistas de la guitarra acústica colabora con la intención de diversidad que exhibe esta pieza. Los dos siguientes temas son sendas partes de una idea integral llamada ‘Twisted Stems’: ‘The Heliotrope’ tiene una cadencia intimista muy a lo Robert Wyatt, mientras que ‘The Selenotrope’ asume un juego de retazos oníricamente perturbadores que me suenan a un híbrido entre Sigur Rós y Portishead. ‘The Planks’ es una breve pero atractiva excursión instrumental muy a lo arábigo. El último cuarto de hora del disco está ocupado por ‘King Lindorm’, iniciándose con una especie de reconstrucción psicodélica de ambientaciones del Extremo Oriente. Cuando el piano eléctrico dibuja sus primeras secuencias poco antes de ingresar al cuarto minuto es que el ensamble entero entra en acción para explayarse en un viaje sónico que comienza muy a lo zheul-con-post-rock. Antes de llegar al minuto 8 un nuevo motivo surge para reclamar un aumento de intensidad, reclamo que es manejado con un tremendo derroche de inteligencia. La fuerte presencia de elementos jazzeros que se apodera de las excursiones instrumentales y la aparición de un tétrico solo de guitarra definen los aspectos más impresionantes de esta sección. Cuando a partir del minuto 11 ½ pasamos a una sección menos explosiva, un reprise aumentado del motivo introductorio, el asunto parece evocar el tránsito hacia un momento de relax en medio de una atmósfera donde el peligro permanece latente. En especial esas cortinas de armonio registran la aureola de terror al acecho que se destila a través de los últimos minutos del disco. En conclusión: aunque es fácil reconocer que este disco no iguala (ni pretende hacerlo) el fuego guerrero de “Five Suns” ni el embrujo grisáceo de “Black Oni”, sin duda tiene un gran calibre artístico en sí mismo, y sobre todo, muestra a una banda que sabe renovar su visión musical con ingenio y convicción.
  MANUEL MIRANDA
“Brujos Voladores” (2008)
Producción independiente
Temas: Brujos Voladores (Obertura) / Tres Paisajes / El Jaguar (Felino Volador) / Spondylus y Danza para los Ancestros / Telares – Juegos / Atarraya / El Degollador (Ai Apaec) / La Rebelión de los Objetos (Rebelión - Sacrificio - Contraataque del Dios Águila) / Presentación de la Copa / Viaje al Norte / Nay Lamp (El Hombre Pájaro) / Chancay / Los Amautas / Mar Abierto – Dioses Navegantes / Siglos (Wiracocha)
Después de continuas demoras durante el proceso de pre-producción y grabación, por fin se ha hecho realidad el tercer disco del vientista peruano Manuel Miranda, titulado “Brujos Voladores”. Éste es su disco más personal y más ambicioso, tratándose de un concept-disc en torno a la idea de un viaje a través de los tiempos y espacios de las variada culturas precolombinas del Perú natal de Miranda. El subtítulo del disco es “Un Viaje Musical al Perú Antiguo”, y con ello nos percatamos de una primera impresión que puede causar en el oyente la expectativa de escuchar un disco como éste. Pero una vez que se realiza tácticamente la escucha, vemos que éste no es un disco “normal y corriente” de jazz-fusión o fusión contemporánea, ni tampoco se trata de una labor de arqueología trasladada al campo de la música. Por el contrario, hay aquí una verdadera labor de eclecticismo musical (que bebe del jazz, etno-fusión, rock progresivo, nueva era, electro-jazz) ciertamente enraizado en ambientes añejos, pero empujado hacia sonoridades modernas: ésta es una obra diseñada para replantear y redefinir la música fusión. El disco comienza con el tema homónimo, introduciéndose con emisiones de diversos vientos y percusiones que aparecen como anunciando un evento luminoso, el cual se hace patente en una soberbia exhibición de confluencia entre sonidos telúricos y esquemas electrónicos en torno a una idea melódica bien definida. ‘Tres Paisajes’ tiene un título muy pictórico, y ciertamente se puede sentir un esquema muy “paisajístico” en la manera en que Miranda dibuja en el aire los sonidos de diversos vientos autóctonos y capas de teclado. ‘El Jaguar’ y ‘Spondylus’ trabajan con atmósferas misteriosas: aquél se centra en lo tétrico, mientras que éste apuesta por cadencias andinas que aterrizan en un reprise de ‘Danza de los Ancestros’, original del disco anterior de Miranda “Tinku”. ‘Telares - Juegos’ nos ofrece un meticuloso juego de vientos que va llenando espacios en un clima juguetón, mientras que ‘Atarraya’ es una pieza serena muy a lo “new age” que retrata de forma casi hipnótica el atardecer que cae sobre la costa. Más adelante, en ‘Chancay’ hallamos un hermoso vals criollo traducido al lenguaje del jazz-fusión (mención especial para el fabuloso aunque breve solo de sintetizador a cargo de Henry Ueunten). Los temas 7–9 conforman una trilogía basada en los rituales de sacrificio de la Cultura Moche. ‘El Degollador’ se centra en climas cinematográficos abiertamente tenebrosos, manejados con miras a un clímax controlado. ‘La Rebelión de los Objetos’ se muestra con un colorido más abierto, y también un aura de sofisticación sabiamente explotada a través de complejas alternancias entre compases de 5/4 y de 3/4; es aquí donde Miranda da rienda suelta a la influencia del rock progresivo, especialmente en su inteligente manejo de cambios de ambiente, la disposición de los contrapuntos y disonancias. ‘La Presentación de la Copa’ completa pertinentemente el flujo de ideas expuesto en ‘La Rebelión’. La influencia del rock progresivo también se hace presente en piezas como ‘Los Amautas’ y ‘Mar Abierto – Dioses Navegantes’, en ambos casos con una orientación más sinfónica. ‘Los Amautas’ se elabora con ambientes épicos y moderadamente densos donde las orquestaciones elegantes y fastuosas operan como elementos importantes de la instrumentación general liderada por los vientos. ‘Mar Abierto – Dioses Navegantes’ contiene un motivo hermoso y cálido en un tempo de 7/8 adornado con despliegues melódicos y armonías articulados en los teclados, los mismos que reflejan el carácter épico del viaje de Túpac Yupanqui a la Polinesia. Este disco contiene un vídeo bonus donde se muestra la ejecución del tema ‘Pinkullada’ a cargo de Miranda y su banda de apoyo Tinku. Conclusión: tal como señalé anteriormente, este disco es clave para la trayectoria de Manuel Miranda pues supone una propuesta de replanteamiento de lo que se entiende por fusión, y la osada estrategia de plasmar una visión ecléctica de la música ha sabido moldearse sabiamente como una posibilidad artística robustamente coherente.
  JOSÉ LUIS FERNÁNDEZ LEDESMA
“Híbridos” (2007)
Luna Negra
Temas: Santo y Seña / Tricky Trip / Cita en Ziggurat / Road Movie / Bolero / La Piedra que Cayó del Cielo / A Bao a Qu / ParaRap / Ca(s)za de Chaneques / Oigo Voces / Muda de Piel / Road Movie II
Todavía no ha pasado un año y medio desde que José Luis Fernández Ledesma (en estrecha colaboración con su leal y creativa lugarteniente Margarita Botello) nos regalara “La paciencia de Job”, una de sus obras maestras, y ya añade un nuevo ítem a su CV desde fines de 2007: “Híbridos”. Sin duda, podemos ver también una coherencia y una consistencia bien definidas en la obra de JLFL, y en “Híbridos” se nos muestra un parentesco con otra de sus obras cumbre, “Sol Central”. Pero también notamos en “Híbridos” que hay un acercamiento palpable a la estética de la fusión que se hace notar de manera más explícita: es por ello que el resultado final expresado en este repertorio tiene un poco más de calidez y un poco menos de densidad que el antes mencionado “Sol Central”. De hecho, el arsenal instrumental predominantemente resulta menos “tormentoso”, por así decirlo, y el uso de procesos electrónicos está mucho más medido, concentrándose más en las cadencias de cada pieza y menos en realzar el colorido musical global. En este sentido, “Híbridos” nos muestra un cuadro sonoro menos inquietante que en “Paciencia de Job”, “Al Filo” o “Sol Central”. Pero que no se llegue a la conclusión de que la visión musical de JLFL se ha vuelto más accesible, porque él no renuncia siquiera a un ápice de sus peculiares inquietudes vanguardistas. ‘Santo y Seña’ da inicio al disco con un rumbo extrovertido marcado por vientos y percusiones étnicas, casi como un jolgorio cobijado en un misterioso. ‘Tricky Trip’ y ‘Cita en Ziggurat’ elaboran sonoridades bizarras un tanto inspiradas en Art Bears; por su parte, ‘Road Movie’ es un ejercicio en sonidos electrónicos oníricos, inspirados en Stockhausen y el krautrock pulsacional y atmosférico de Can (etapa “Future Days”). ‘Bolero’ nos retrotrae a la densidad grisácea y vibrante que tan fuerte presencia tuvo en los momentos más notables de “La Paciencia de Job” y “Al Filo”. Estas densas capas se sostienen firmemente en el aire durante un espacio de 9 minutos. ‘La Piedra que Cayó del Cielo’ es un número juguetón empapado de combinaciones inauditas de loops, líneas de acordeón, armazones de santur y guitarra acústica, acordeón, voces distorsionadas, retazos de saxo – se trata de algo así como un RIO cibernético con matices fusionescos. La última porción consiste en un derroche aleatorio reconstructivo, creando así una coda inesperada. ‘A Bao A Qu’ despliega una significativa serie de sonoridades enarboladas al modo de un manto nebuloso, intrigante e incluso tétrico, pero no tanto apabullante como místico. El clímax surge como una oscuridad que se apodera del ambiente sin paliativos. ‘ParaRap’ es una parodia de rap asentada sobre un vibración jazzera y reciclada a través de las influencias de Slapp Happy y Art Bears – tal vez se trate de lo más humorístico que JLFL haya grabado jamás. Luego siguen dos piezas totalmente distintas entre sí: ‘Ca(s)za de Chaneques’ es una aventura en el inescrutable mundo de la musique concrete, mientras que ‘Oigo Voces’ es un sugerente híbrido de rock psicodélico y fusión donde el acordeón se cuela naturalmente entre los arpegios y fraseos de la guitarra eléctrica. ‘Muda de Piel’ es la pieza épica del disco, combinando las cadencias del electro-jazz y el minimalismo de tendencia RIO: los últimos minutos consisten en un lamento que se levanta en un clímax equilibradamente sostenido. El epílogo del disco es ‘Road Movie II’, un breve paraje donde el armonio y el acordeón construyen un ambiente adecuado para los múltiples cantos finales de Botello. De este modo termina este nuevo aporte de José Luis Fernández Ledesma al mundo avant-garde: “Híbridos”, un ejemplo de vanguardia multicolor.
  SAENA
“Saena” (2008)
Luna Negra
Temas: Astromelia / Equinoccio / Venenos y Antídotos / Playa Desierta / Cosecha / Estación de las 12 / Final del Juego / Octubre
Saena es el nombre de un ensamble nuevo de veteranos de las escenas musicales progresiva y experimental de México. Formado y forjado en torno a las figuras de José Luis Fernández Ledesma y Margarita Botello (el nombre del grupo proviene precisamente de un tema incluido en el disco “Designios” de JLFL), este ensamble se caracteriza por crear un estilo sinfónico original, presto siempre a crear amalgamas sonoras bien orquestadas, muchas veces sazonándolas con oportunas dosis de prog folk y fusión, además del misterio nebuloso del chamber-rock en ciertas ocasiones, pero en líneas generales el peso estético de Saena sigue siendo sinfónico en esencia. Los violines de Sánchez ocupan un lugar particularmente destacado cuando los solos emergen, por lo que es muy común que las melodías y armonías tengan su norte en los diálogos entre ellos y el canto de Botello. En cuanto a las armazones y estructuras de los temas, JLFL se luce bastante en su doble labor de guitarrista y teclista, mientras que la dupla rítmica acomete su labor fundante con solidez a través de las fluidas variantes de motivos y ambientes que tienen lugar. La destreza técnica de Santos al bajo y al stick le permite colaborar varias veces con el aspecto melódico, creando puentes entre el violín y las bases de teclado y guitarra. Con unos cálidos y breves sortilegios de violín y canto comienza ‘Astromelia’, tema donde el grupo demuestra desde el punto de arranque que se siente muy cómodo creando expansiones a través de las interacciones de los instrumentistas, apuntando siempre al reforzamiento de las ideas musicales en juego y la gestación de texturas abiertamente coloridas. Este tema de entrada mantiene un sentido controlado aunque patente de la majestuosidad. El ambiente se torna más cálido con el segundo tema, ‘Equinoccio’, el cual apela más fuertemente a sonoridades bucólicas merced al lugar destacado que ocupa la amalgama de acordeón y guitarra acústica; la base rítmica del tema se porta con una energía enraizada en el terreno de la fusión. También hay un solo de batería de corte jazzero que aporta un quiebre momentáneo interesante y efectivo. ‘Venenos y Antídotos’ es el tema más largo del disco, y definitivamente uno de los más destacados en cuanto al manejo de matices y variantes en la composición y arreglos. Este tema es un genuino paraíso policromático progresivo, donde cada pasaje es trabajado con impoluta prestancia y las interacciones entre los instrumentos ostentan una pulcritud exigida – todo ello sin recurrir al exceso de boato musical, manteniendo las sonoridades en un ambiente fresco. ‘Playa Desierta’ nos lleva a parajes meditativos y melancólicos en un esquema más sencillo – el lucimiento estelar del violín permita a la pieza filtrar un poco de intensidad sin romper con la melancolía reinante. ‘Cosecha’ y ‘Final del Juego’ nos devuelven a lo sinfónico con un esplendor fácil de notar: ‘Cosecha’ tiene un cierto parentesco con ‘Venenos y Antídotos’, mientras que ‘Final del Juego’ descubre una presencia de tonos ligeramente inquietos a lo chamber-rock a través de los bien conjugados vuelos instrumentales. Definitivamente hay algún elemento de tensión en los pasajes más climáticos, aunque nunca recurre Saena a ambientes genuinamente oscuros. En medio de ambas piezas, ‘Estación de las 12’ apela a la incorporación de tonalidades fusionescas ágiles y envolventes, algo así como un correlato más extrovertido de ‘Equinoccio’. Los últimos 10 minutos del disco están ocupados por ‘Octubre’, tema retoma en parte las cadencias que habían sido predominantes en ‘Equinoccio’ y ‘Estación de las 12’, estando más cercano al aire extrovertido de este último. Saena es un grupo que se propone enriquecer la vida y el espíritu de todo melómano dispuesto a prestarle atención. Yo, por mi parte, les presto mucha atención y desde este mismo momento anticipo que muchos pondrán a este disco en un lugar privilegiado dentro de las encuestas de los mejores discos progresivos del año 2008.
  OBLIVION SUN
“Oblivion Sun” (2007)
Temas: Fanfare / The Ride / Noodlepoint / Catwalk / No Surprises / Re: Bootsy / Chapter 7.1 / Tales of Young Whales / Golden Feast
Prophase Music
Oblivion Sun es un grupo formado por el guitarrista-vocalista Stan Whitaker y el teclista-vientista Frank Wyatt mientras estaban envueltos en su propio disco a dúo “Pedal Giant Animals” (del año 2006), remanente del Happy the Man resucitado para el nuevo milenio. Por motivos de disponibilidad de parte de los otros miembros del renacido quinteto norteamericano, Whitaker y Wyatt decidieron seguir adelante con el abundante material compuesto que había sobrado para el disco “The Muse Awakens” (2004) y que no querían dejar en el anonimato. ¿Qué nos ofrece Oblivion Sun? Ante todo, una herencia del sinfónico-jazzero que en HTM registraba influencias de Camel, Gentle Giant y el Return to Forever post-1973. Eso sí, es digno de señalarse el rol tan especial que ocupan los guitarreos de Whitaker en comparación con los discos de HTM, por lo que podemos decir que la dosis de polenta es mayor en Oblivion Sun. Los dos primeros instrumentales, ‘Fanfare’ y ‘Noodlepoint’, contienen ese aroma a HTM en estupenda abundancia. El teclista Bill Plummer (al igual que David Rosenthal en su momento) rescata el legado de Kit Watkins con un vigor fácil de notar; por su parte, el baterista Chris Mack procede de la banda neo Iluvatar, aparentemente ya disuelta. En medio de estas piezas se halla un rockero ‘The Ride’, un tema que nos muestra una faceta actualizada del grupo (parece una cruza entre el mejor Spock’s Beard y el Kansas de la era 76-78). ‘Catwalk’ nos devuelve a la vibración melódica que cubría algunos de los momentos más entrañables de “Happy the Man” y “Crafty Hands”; el interludio de inspiración barroca que surge en el quinto minuto es simplemente mágico. ‘No Surprises’ es un instrumental moderadamente pesado, denso aunque pegadizo, el cual se engarza con el dinamismo funky-jazz de ‘Re: Bootsy’. El intercambio de solos entre el sintetizador y la guitarra en este último tema supone uno de los momentos más explosivos del disco, aunque en el cuerpo general esta pieza tiene un espíritu menos pesado que el precedente. Este díptico es realmente espectacular, lo cual hace que sea una pena que ambas piezas no tengan una mayor duración, o por lo menos, ‘Re: Bootsy’. El disco prosigue con ‘Chapter 7.1’, otro ejemplo de cómo se puede revitalizar el sonido HTM con una dosis de punche mayor a la habitual: a pesar de que se nota que las interacciones están bastante controladas, el feeling y el nervio son patentes. Y lo mismo vale exactamente para ‘Tales of Young Whales’, un instrumental en 5/4, tan intenso como evocativo, donde confluyen la magia etérea de su repertorio más onírico con el filo efectivo de su faceta más decididamente rockera. El disco se cierra con ‘Golden Feast’, el cual parece reconstruir parcialmente el espíritu de ‘New York’s Dream Suite’ (una de las piezas cumbre del disco “Happy the Man”), aunque con un aire jazzero más agudo y, una vez más, una polenta en mayor dosis. En fin, tenemos en Oblivion Sun la sólida reencarnación de una de las más notables propuestas progresivas estadounidenses de los 70s – ojalá este grupo dé para más que un único disco.
  ONSÉGEN ENSEMBLE
“HottoizzoH” (2007)
Producción independiente descargable desde http://www.uleaborg.com/onsegen/,
Temas: HottoizzoH / OUÍA MI MOSA / VTG
Onségen Ensemble es un power-trío finlandés integrado por Kimmo Nissinen (guitarra), Esa Juujarvi (bajo y sintetizador) y Veijo Pulkkinen (batería). No tiene una discografía muy abundante que digamos, pues hasta la fecha solo han registrado dos EPs, pero es una banda que se mantiene muy activa en la escena rock vanguardista de su país. Su sonido está basado en una confluencia del zheul contemporáneo (a lo Happy Family) y el dinamismo aguerrido del Anekdoten pre-“Gravity”, con claros coqueteos con la psicodelia tipo stoner, además de ciertos elementos de jazz-rock que entran a tallar en sus vuelos instrumentales para añadir más sofisticación al asunto. “HottoïzzoH” es el título de su EP para el año 2007, y justamente comienza con la pieza homónima. Tal como se ve en Youtube
(http://www.youtube.com/watch?v=Z7iIgFErOB4), este tema puede expandirse hasta un espacio de 9 minutos en las actuaciones en vivo, pero en esta versión de estudio solo llega a una duración de casi 5. Es verdad que esta restricción en la duración conlleva una restricción en las potencialidades de desarrollo de las atmósferas inherentes al motivo central, pero principalmente queda lo positivo – que se trata de una pieza muscular y cósmica a la vez, con unos ambientes sostenidos sólida y coherentemente sobre los hombros de los riffs guitarreros y la dinámica dupla rítmica, con una mención especial para los robustos sonidos que Juujärvi extrae a sus cuatro cuerdas. ‘OUSÍA MI MOSA’ vira hacia tonalidades folk-prog dentro del esquema zheul: esta pieza me suena a un híbrido entre Hoyry-Kone (en su faceta más agresiva) y Pochakaite Malko, debido al ingenioso manejo de cadencias exóticas europeo-orientales dentro de un clima de ritual machacante (que no opresivo). ‘VTG’ cierra este mini-CD con todo el lujo explotado al máximo. Se trata de la pieza con mayor elaboración compositiva, aunque Onségen Ensemble se comporta aún fiel al predominio de la cadencia y la potencia neurótica; contiene un magnífico interludio semi-crimsoniano donde las capas de mellotron (o un sintetizador programado para sonar como tal) y las florituras de saxo a cargo del invitado Onrecht Jalon proporcionan una magia a la vez torturada y cautivante. Es una verdadera pena que ninguna de estas piezas vaya más allá de los 4 minutos y pico de duración, pero esperemos que este sólido muestrario de progresivo vanguardista sea el anticipo de futuros trabajos ojalá más extensos. En todo caso, queda claro que Onségen Ensemble es un nombre a tener en cuenta de parte de los coleccionistas progresivos con inclinaciones particulares hacia las tendencias más opresivas del género. Un mensaje simple para todos: ¡¡a descargar estos tres temas de la página web del grupo!!
   

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